Una recepcionista digital que contesta tu web al instante y está preparada para trabajar con WhatsApp e Instagram -- la activación de cada canal se completa durante la configuración del servicio. Cualifica a quien escribe y prepara su cita para confirmarla con tu aprobación. Sin contratar a nadie y sin que aprendas ninguna herramienta.
Demo de 20 minutos. Hablas con tu recepcionista, con tus tratamientos, antes de pagar un euro.
Es domingo, casi medianoche. Cerraste la clínica el viernes y el móvil lleva todo el finde en el bolso, boca abajo, como debe estar.
A las 22:47 entra un mensaje por Instagram. Una mujer que vio uno de tus tratamientos, con ganas y con dinero, preguntando si puede reservar. Nadie lo ve.
El lunes abres el móvil con el café en la mano. Ahí sigue el mensaje. Le contestas enseguida, amable. Pero ella ya escribió a otras tres clínicas el sábado. Y a estas alturas ya tiene cita en la que respondió primero.
Tu servicio es buenísimo. La perdiste por doce horas de silencio un domingo por la noche, y por nada más.
Y por eso, cada semana, le das vueltas a lo mismo:
«Otra vez se nos ha escapado una clienta por no contestar a tiempo, y no hay manera de estar pendiente del móvil las 24 horas.»
«Sé que estamos perdiendo dinero por las noches y los findes, pero no tengo tiempo ni ganas de montar nada complicado.»
«Si contrato a alguien más solo para responder mensajes, se me come el margen.»
Y bien que te dejas la piel. Revisas el WhatsApp entre paciente y paciente. Contestas los Instagram a las once de la noche. Intentas estar en todo.
Lo sabes de sobra: buena parte de los mensajes de una clínica llegan cuando no hay nadie para responder. Noches. Fines de semana. Agosto entero.
Y cada mensaje sin contestar a tiempo es, en cristiano, una cita que se va a la clínica de al lado.
Tu clínica ya recibe clientas de sobra.El dinero se juega en responderlas a tiempo.
Las clientas ya te escriben. El agujero se abre en esas horas en las que llegan los mensajes y no hay nadie para contestarlos.
Si te has visto en dos, sigue leyendo. Esto es para tu clínica.
Cada vez que el suelo desaparecía bajo mis pies, me tocó aprender a reconstruirme desde cero.
Son más de 25 años en ventas, comunicación y negocio, con años dentro de Meta. Y en todos vi el mismo patrón, una y otra vez: negocios con buen producto perdiendo clientas por un simple mensaje sin responder a tiempo.
Tenían ganas de sobra y un servicio buenísimo. Pero nadie puede sostenerlo todo, siempre, sola. Ni una clínica, ni yo.
De ahí nace Atendia: el sistema que a mí me hubiera gustado tener cada vez que el suelo se movía y tocaba reconstruir sin ayuda. Ahora esa parte se la instalamos a las clínicas. Para que ninguna dueña pierda una cita, ni una noche de sueño, por no poder estar en todas partes a la vez.
Atendia instala en tu clínica una recepcionista con inteligencia artificial, entrenada con tus tratamientos, tus precios y tu tono real. Habla como hablarías tú, con tus palabras, sin sonar a robot ni soltar frases hechas.
Trabaja en tres fases. Es lo que llamamos el Método Atendia: Responde, Cualifica y Agenda.
Contesta tu web al instante con el tono de tu clínica. Puede trabajar también con WhatsApp e Instagram cuando cada canal esté activado. Nunca inventa datos ni da consejo médico: si un caso requiere atención, avisa a tu equipo.
Con una conversación natural averigua qué busca cada persona y para cuándo. Lo organiza en un panel y te avisa al móvil de las más interesadas, con un resumen de tres líneas. Tú ves quién es quién de un vistazo.
Consulta los huecos disponibles, prepara la cita y puede organizar recordatorios y seguimiento. Las acciones externas se confirman con tu aprobación, mientras tú sigues atendiendo a quien tienes delante.
Aquella clienta de las 22:47 ya no se pierde. Escribe un domingo de noche, tu recepcionista le responde en segundos con tu tono, y su cita queda preparada, lista para confirmar cuando tú despiertas el lunes.
Cada persona interesada entra organizada sola en un panel: por dónde escribió, qué busca, si ya tiene cita. Nada se queda en un cajón.
Y cada lunes por la mañana recibes un informe automático: personas atendidas, citas agendadas y el valor potencial asociado. En euros, no en palabras.
Ese valor que antes se te escapaba las noches y los findes, y que no sabías ni cuantificar, por fin lo puedes ver.
Panel de ejemplo con datos ficticios. Así se organiza cada persona real de tu clínica.
Tú solo apareces en tres momentos: una llamada de 45 minutos, un formulario y una revisión de 30 minutos. Del resto nos ocupamos nosotras.
En una llamada de 45 minutos repasamos tu formulario, decidimos el número de WhatsApp y lanzamos la verificación de Meta el primer día. Es el paso que más tarda, así que no esperamos. Tú no tocas nada técnico.
Tranquila. Sabes exactamente qué va a pasar los próximos 14 días.La entrenamos con tus tratamientos, tus precios y tu tono. La conectamos a tu web -- y a WhatsApp e Instagram en cuanto esos canales estén activados. Antes de que la veas, pasa un control de calidad de 20 conversaciones simuladas.
Sorprendida. El día 8 chateas en vivo con tu propia recepcionista y reconoces tu tono al instante.Se activa primero en tu web, se vigila 48 horas en real y luego se completa la activación de WhatsApp e Instagram según avance esa configuración. Recibes una formación grabada de 30 minutos y tu manual.
Aliviada y con el control. Ves tu panel con actividad real, y sabes tomar un chat tú misma cuando quieras.Porque tú ya hacías más que de sobra. Lo que faltaba era una forma de estar despierta a las tres de la mañana.
Habla con el tono exacto de tu clínica, cálido y cercano, porque la entrenamos con tu forma de hablar. Y la mejor prueba la tienes tú: lo compruebas en la demo, chateando con ella, antes de decidir nada.
Nunca da consejo médico ni inventa precios. Trabaja solo con la información que tú le das. Y si una pregunta es delicada, la pasa al momento a tu equipo humano para que la lleve una persona.
No. La libera. Le quita los mensajes repetidos de precios, horarios y disponibilidad, y las noches y los findes, para que se dedique a atender bien a quien tiene delante. Le quita lo pesado de encima para que ella brille en el trato de verdad.
Poco, y al principio. Una llamada de kickoff de 45 minutos, rellenar un formulario y una revisión de 30 minutos. Del resto nos ocupamos nosotras. A partir del día 10 tu recepcionista ya está respondiendo mensajes reales en tu web.
Míralo al revés. Si cada tratamiento vale entre cientos y miles de euros, recuperar una sola clienta al mes que antes se iba a otra clínica ya cubre la cuota de sobra. Y en la demo te enseño, con tus números, lo que se está quedando por el camino hoy.
Antes de decidir nada, la ves funcionando en la demo con tus propios tratamientos. Y durante el arranque, si algo no encaja, lo ajustamos juntas hasta que sí.
Es lunes por la mañana. Antes de abrir la clínica, miras el móvil y ves el informe de la semana -- un ejemplo con datos ficticios: 14 personas atendidas y 6 solicitudes de cita gestionadas durante el fin de semana, y al lado, el valor potencial asociado.
No has contestado ni un solo mensaje tú desde el viernes por la tarde.
A las 23:40 del sábado, alguien escribió por Instagram preguntando por un tratamiento. Tu recepcionista respondió en segundos, con tu tono, resolvió la duda y dejó preparada una cita para el martes, pendiente de tu aprobación. Tú te enteraste al despertarte. No a las 23:41, corriendo a por el móvil.
Entras en la clínica sabiendo que tienes citas preparadas esperando tu aprobación, sin que nadie del equipo haya tenido que dejar a una paciente a medias para escribir por WhatsApp.
Y por fin te centras en las personas que tienes delante. No en las que se te escapan por no contestar a tiempo.
Ejemplo con datos ficticios.
Lo que de verdad compras es dormir tranquila sabiendo que cada conversación tiene muchas más posibilidades de ser atendida a tiempo, aunque sea domingo a las 23:00. Lo del «agente de inteligencia artificial» es lo de menos.
En 20 minutos te enseño tu propia recepcionista en pantalla, la pones a prueba con las preguntas que quieras, y te digo con tus números lo que se está quedando por el camino hoy. Sin compromiso.
Primero la demo. El precio lo hablamos cuando ya la hayas visto funcionar.
Reservar mi demo gratuita ✦ ✦ Decides después de verla funcionar con tus tratamientosDemo de 20 minutos por videollamada. Hablas con tu propia recepcionista, con tus tratamientos, sin compromiso y sin pagar nada.
Llevas meses contestando Instagram a las once de la noche. Revisando el WhatsApp entre paciente y paciente. Corriendo a por el móvil cada vez que suena, por si es ella. Y aun así, cada finde, la misma clienta que se escapa.
La conversación de las 22:47 ya no se pierde. Ahora queda preparada como cita mientras nadie está mirando.
De día, de noche y en agosto. Instalada en tu web en 14 días, sin que aprendas nada.